sexta-feira, 24 de agosto de 2012

EN EL CENTENARIO DE UN GRAN PINTOR



Por Pedro Martínez Pírez

Este viernes se cumple un siglo del nacimiento en La Habana del gran pintor Mariano Rodríguez, el artista de los gallos, las frutas y los paisajes campesinos, el fiel colaborador y sucesor en 1980 de la inolvidable Haydée Santamaría en la Presidencia de la Casa de las Américas, el cubano sencillo y leal, de firmes raíces antiimperialistas.

Lo conocí en la Cancillería cubana porque él fue representante cultural de Cuba en la India de 1959 a 1961, y yo cumplí misión diplomática en Ecuador entre 1960 y 1962, y posteriormente en Chile hasta 1964. Su compañera de entonces y madre de su hijo Alejandro, Celeste Alomá, siempre me ha dicho que este período en Nueva Delhi fue muy importante para la obra de Mariano Rodríguez, quien había iniciado varias décadas antes su carrera artística bajo la influencia del movimiento muralista mexicano.

Mariano, como siempre le llamábamos en Cuba, se relacionó con el grupo del mexicano Diego de Rivera, y después en Nueva York lo haría con maestros de la plástica como el español Pablo Picasso. Expuso en Cuba y en el exterior, obtuvo premios y reconocimientos, y su obra integral lo colocó al lado de otros grandes pintores cubanos como Amelia Peláez, Carlos Enríquez, René Portocarrero y Eduardo Abela.

Y grandes poetas cubanos como José Lezama Lima y Eliseo Diego utilizaron en sus libros los diseños e ilustraciones de Mariano Rodríguez, quien fue uno de los fundadores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, recibió el Doctorado Honoris Causa del Instituto Superior de Arte, la Medalla Haydée Santamaría y la Orden Félix Varela de Primer Grado, máxima condecoracíón del Consejo de Estado de la República de Cuba.

Para mí el mérito mayor de Mariano Rodríguez es haber acompañado como Vicepresidente de la Casa de las Américas a la inolvidable cubana Haydée Santamaría desde 1970 hasta el lamentable fallecimiento de la heroína del Moncada, en 1980. Su nombramiento como Presidente de la Casa de las Américas para dar continuidad a la obra de Haydée, fue una evidencia más de los grandes méritos culturales y políticos del pintor Mariano Rodríguez.

Eran los tiempos en que en la Casa de las Américas se habían reunido intelectuales de la talla del ensayista y poeta cubano Roberto Fernández Retamar, actual Presidente de esa prestigiosa institución; el guatemalteco Manuel Galich y el uruguayo Mario Benedetti, quien aseguró que la pintura de Mariano era exuberante, alegre, dinámica y esencial.

Recuerdo a Mariano, hombre sencillo y afable, colaborador esencial de Haydée Santamaría, cuando en 1973 tuve el honor de integrar el jurado del Premio Literario Casa de las Américas. Y así fue siempre el gran pintor, cubanísimo y leal, martiano y antiimperialista hasta su fallecimiento en La Habana el 25 de mayo de 1990. Pero al evocarlo este día en el centenario de su natalicio, estamos reafirmando con José Martí que “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.
La Habana, 24 de agosto de 2012

Fuente: Moncada

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