sexta-feira, 25 de janeiro de 2013

CAMBIOS EN CUBA: EL FUTURO ES AHORA


Jorge Gómez Barata

Cuando, una vez cumplida su misión, la vanguardia histórica de la Revolución se remita, sólo instituciones políticas, estatales y sociales idóneas y eficaces, conducidas por líderes competentes, promovidos y legitimados por el pueblo, serán capaces de preservar y proyectar al futuro el socialismo en Cuba. De esas realidades emana la necesidad de avanzar en el perfeccionamiento institucional al que llama el presidente Raúl Castro.

Aunque la economía constituye la base de la existencia y el sostén de las estructuras, la conducción de la sociedad se realiza desde las instituciones políticas que no sólo fijan las metas, trazan los programas, controlan los ritmos y establecen las precedencias sino que deciden que modelos y políticas económicas son apropiadas para cada etapa. La idoneidad, competencia y legitimidad del sistema político es determinante para la salud de la economía.

Tal vez aleccionada por la experiencia de las reformas que en la Unión Soviética, al tratar de perfeccionar el sistema crearon premisas que lo liquidaron, la dirección cubana ha invertido las prioridades y trazado una estrategia que privilegia los cambios en la periferia de la economía, para luego avanzar en el perfeccionamiento de las instituciones que forman el sistema político.

Se trata de una compleja dialéctica conducida tratando de evitar situaciones estresantes que como ocurrió en otras latitudes, al concentrar demasiados hechos en poco tiempo, condujeron a un derrame que precipitó la crisis y provocó la ruptura del orden social.

En ese ámbito hay dos noticias; la buena es que las instituciones necesarias existen: son el estado socialista, el partido y las organizaciones sociales y de masas, otra es que funcionan mal y que sus deficiencias comprometen la consolidación de los avances alcanzados y su ulterior profundización.

Al socialismo sólo puede salvarlo el socialismo, que deberá incorporar no sólo elementos de mercado y del liberalismo social, sino prácticas democráticas que actúen como un cemento cohesionador de las estructuras sociales, hagan irreversible los cambios e imposibles los retrocesos. Tal vez ahora sea muy pronto para rectificaciones mayores pero luego puede ser tarde. Allá nos vemos.

La Habana, 24 de enero de 2013

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