segunda-feira, 14 de janeiro de 2013

Nuevo año chino es el de la serpiente, astuta, sagaz, sabia...


Por Ilsa Rodríguez *

Beijing (PL) China se prepara para recibir el año de la serpiente, un animal que simboliza la inteligencia y la sabiduría, la astucia y la sagacidad, aunque en otras culturas puede ser interpretado como representación del mal y el engaño.

El Festival de la Primavera o Nuevo Año Lunar, que se inicia el 10 de febrero, es la festividad más importante de este país de más de mil 300 millones de habitantes, muchos de los cuales viajan a sus provincias para reunirse con la familia y provocan un caos en autopistas y terminales ferroviarias y aéreas.

La serpiente sustituirá al poderoso dragón que identificó el 2012 y la astrología china la califica de animal sagrado, positivo, elegante y de buena suerte, muy vinculado con el conocimiento.

No por gusto quienes nacen en el Año de la Serpiente se dice poseen el don de la sabiduría, aunque se añade que también son capaces de adaptarse al papel que les toca desempeñar en la vida, son discretos y no sufren grandes penurias económicas.

Pero más allá de la astrología, lo cierto es que este año coincide con importantes relevos en este milenario estado, que acaba de elegir en noviembre pasado un nuevo secretario general del gobernante Partido Comunista (PCCh), Xi Jinping, quien en marzo también deberá asumir la presidencia del país.

Con numerosos planes en las esferas económica y social, la flamante dirigencia china parece determinada a convertir este nuevo año en uno en que se adopten acciones concretas para avanzar hacia lo que ellos describen como una sociedad moderadamente próspera y un socialismo con características chinas.

En su mira está mejorar la vida de la población, eliminar la pobreza de más de 200 millones de sus habitantes, perfeccionar la atención a niños y ancianos, y mantener el ritmo de crecimiento económico con un impulso en lo interno para no depender de socios comerciales víctimas de una severa crisis financiera.

Entre los primeros cambios notados por la población figuran la eliminación de fastuosos banquetes, recibimientos con banderolas, concentraciones de público y el cierre de avenidas para dar paso a dirigentes, junto a la transparencia exigida a los funcionarios públicos.

Otras que llaman la atención de los observadores son la informalidad en el vestir del nuevo líder chino, quien fuera de las actividades oficiales se le ve frecuentemente sin usar corbata y traje de corte occidental, y su marcada atención a los planteamientos en torno a algún tema en debate.

Pero se nota asimismo un acercamiento diferente después que las biografías de los nuevos dirigentes del Partido Comunista fueron presentadas en la prensa, incluyendo inusualmente fotos familiares de hombres comunes que son esposos, padres e hijos, con buenos y malos momentos a lo largo de su vida.

Como ejemplo de este nuevo quehacer de los dirigentes aparecieron las fotos de las respectivas visitas de fin de año a zonas montañosas muy pobres del país de Xi Jinping y del vicepremier Li Kegiang, miembro del Comité Permanente del Buró Político del PCCh y futuro primer ministro de China.

En el caso de Xi la prensa publicó una imagen en que aparece sentado en una cama de ladrillos de una humilde casa, conversando con esa familia para conocer sus principales preocupaciones y problemas, vinculados a la costosa atención médica y la necesidad de desarrollo local, según se dijo.

Li, por su parte, fue mostrado en un camino fangoso de una aldea remota y se reportó que cuando sus habitantes trataron de elogiar los nuevos programas locales de atención médica, el dirigente los detuvo para decirles que lo que necesitaba saber eran sus preocupaciones y quejas.

En los primeros días de enero, han sido numerosas las conferencias de trabajo convocadas por el Partido Comunista de China para analizar los diversos sectores económicos y sociales del país y trazar las principales metas para el desarrollo y la eliminación de obstáculos que puedan frenarlas.

Paralelamente, las autoridades han tomado acciones inmediatas contra funcionarios que han tratado de ocultar hechos relevantes o han sido indolentes o indiferentes ante sucesos de impacto social.

Entre ellos está la separación de los cargos de funcionarios de educación que no prestaron atención al ataque de un demente contra 23 niños de una escuela primaria o los que permitieron la existencia de un orfelinato ilegal que se incendió y costó la vida a siete personas, seis de ellas menores.

En este último caso, lo más terrible es que aunque la madre de acogida, una humilde vendedora, no reunía los requisitos legales para adoptar 17 niños era la única que brindaba ese servicio en una localidad de más de 760 mil habitantes que no tiene un solo orfelinato.

Por otra parte, los observadores señalan que parece cobrar cada vez más importancia la activa participación de las redes sociales en el quehacer cotidiano de China, donde se discuten casos ocurridos en una determinada zona que provocan un debate a nivel nacional y reclamos ante sucesos determinados.

Mientras, la prensa oficial publica análisis sobre temas hasta ahora poco tratados vinculados a injusticias, desigualdades, corrupción y otros que interesan al ciudadano común, que enfrenta dificultades diarias como aumento de precios y escasez de trabajos, aunque sin llegar a límites de alarma.

Así pues, el Año de la Serpiente, amén de todas sus interpretaciones místicas y astrológicas, será sin duda de gran importancia para este país dispuesto a ser tomado en cuenta y que aspira llegar al mismo nivel de los estados desarrollados del mundo. Ya ocupa el segundo lugar en cuanto a potencia económica.

*Jefa de la corresponsalía de Prensa Latina en China.

arb/ir

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