sábado, 29 de junho de 2013

El plebiscito: opción del gobierno para la reforma política brasileña

  
Por Leovani Garcia Olivarez

Brasilia, 29 jun (PL) Un plebiscito para consultar a la población sobre aspectos básicos de una reforma política constituye hoy la opción del gobierno brasileño para agilizar cambios reclamados en las manifestaciones que desde hace dos semanas sacuden a Brasil. "No se cuenta con el tiempo suficiente para llevar a cabo una Constituyente" y la propuesta es celebrar un plebiscito en octubre para preguntar a los brasileños sobre la reforma política, afirmó esta semana el ministro de Educación, Aloizio Mercadante.

La decisión de impulsar esta iniciativa en ese plazo obedece al interés de que los eventuales cambios en el sistema político aprobados por la ciudadanía puedan ser considerados en las venideras elecciones generales de 2014.

Rousseff pidió precisiones a la máxima representante del Supremo Tribunal Electoral (STE), Carmen Lucia, para conocer cuáles son los términos que esa institución necesita para preparar el plebiscito.

Paralelamente, se reunió con líderes de partidos políticos y de bloques parlamentarios aliados del ejecutivo, así como con dirigentes de gremios y movimientos sociales para exponer su iniciativa y garantizarle el respaldo.

Se prevé que el proyecto de plebiscito sea presentado la semana próxima en el Congreso y se sancione a través de un decreto legislativo, que exige mayoría simples de votos.

Una vez aprobado, esta propuesta quedaría en manos del STE, que se encargaría de preparar las boletas y llamar a los electores a la votación; por ello la fecha definitiva dependerá de una respuesta del Tribunal Electoral.

Esa iniciativa contaría con cinco preguntas sobre temas relacionados con el financiamiento de campañas (ya sea público, privado o mixto) y el sistema de votación (si es proporcional o distrital) y la representación política.

Para la administración federal, el plebiscito propicia la participación popular en la toma de decisiones importantes, pues se realiza antes de la elaboración de la ley y en este caso la población, a través de su voto, aprueba o no los temas. En cambio, en el referéndum, defendido por la oposición, los electores son convocados para ratificar o rechazar normas ya redactadas.

Brasil realizo en 1993 un plebiscito para consultar al pueblo sobre el régimen de gobierno que deseaban: republicano o monárquico, controlado por un sistema presidencial o parlamentario. La mayoría de los votantes optó en esa ocasión por el republicano y presidencial.

La propuesta de Rousseff gana espacio entre la población, pues -según una pesquisa de la empresa Datafolha-, el 68 por ciento de los brasileños estima que actuó bien en proponer una consulta popular sobre una reforma política. El 19 por ciento cree que lo hizo mal y otro 14 por ciento desestimó responder.

Aliados de la administración federal coinciden en la importancia de que los posibles cambios que la ciudadanía determine en una consulta sean implementados en los comicios de finales de 2014.

Sin embargo, el tiempo para materializar esta idea y llevarla a cabo atenta contra estos intereses, pero el presidente del Senado, Renan Calheiros, planteó una solución que facilitaría todo sin violar la Constitución: preguntar en el plebiscito si desean que estas modificaciones sean aplicadas en las elecciones del año próximo.

La consulta sobre la reforma política constituye, no obstante, una de las muchas demandas de la ciudadanía que se mantiene aún- con menor fuerza- en las calles y anhela más transformaciones y mejores condiciones de vida.

rmh/lgo
 

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